El juego geopolítico

Situaciones Difíciles y Conflictivas

Si bien los titulares sobre el estado actual de la crisis energética de Europa ciertamente están destacando el problema, pocos están aparentemente listos para revelar la realidad sin paliativos de lo que esto realmente significa para las sociedades europeas en los próximos meses y años.

Los gobiernos de toda Europa están a punto de sacrificar las vidas, los medios de subsistencia y el futuro de sus ciudadanos en el altar del poder corporativo transnacional. Las pequeñas empresas cerrarán en masa. La gente morirá congelada en sus hogares. La falta de vivienda y la pobreza alcanzarán proporciones épicas. Los ahorros de toda la vida se eliminarán en cuestión de meses. Los disturbios civiles escalarán a niveles que harán que parezca nunca vistos. Y las tasas de depresión, junto con la consiguiente inevitabilidad del suicidio, se dispararán.

Los políticos que jueganjuegos estadísticos y políticoscon datos económicos para negar la realidad…

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La soberanía nacional en peligro

Situaciones Difíciles y Conflictivas

Desde hace un tiempo desde que tenemos este gobierno Frankenstein, voy escribiendo este artículo, que quizás podría esperar algo más para publicarlo, siempre hay algo que añadir y esto sería un nunca acabar.El título de esta reflexión puede ir dirigido al tiempo climatológico que está por venir, como a la sombría situación económica que asoma por el horizonte, e incluso a la situación política en nuestro país y fuera de él.

Nunca tuvimos en España una democracia de primera. Desde que uno tiene memoria sabe que, aunque nos gusta hablar de democracia, su salud es quebradiza. DesdeSuárezaSánchez, la democracia ha sido siempre una palabra solemne pero vidriosa.Sostengo, y me baso para decir lo que voy a escribir en el conocimiento acumulado que tengo de algunos dirigentes políticos, que democracia es sólo una palabra sin significado para una mayoría importante de dirigentes.Félix Madero

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CIUDADANÍA, EDUCACIÓN, POLÍTICA Y ÉTICA

Desde la Filosofía de la Educación se han analizado las posibles y variadas vinculaciones entre la dimensión político-ética y el hecho educativo. Desde algunos planteamientos se ha defendido la necesidad de que el discurso educativo se mantenga al margen de la política. Sin embargo para autores como Sócrates, toda educación debía ser política; o para Platón, que otorgaba tal importancia a la educación que se atrevía a justificar que fuera una tarea del Estado hacer ciudadanos buenos, y determinar qué tipo de educación recibirían los artesanos, los labradores, los guardianes y los gobernantes.

Muchos planteamientos filosóficos a lo largo de la historia han reconocido la existencia de relaciones y vínculos estrechos entre educación, política y ética. En general se acepta la idea de que la función de la filosofía es la mejora de la sociedad y los individuos, y que esto se consigue mediante la educación.

Si revisamos muchos de los supuestos sobre los que edificamos nuestras concepciones de democracia, podemos colaborar a que las personas, que estudian y trabajan en la universidad, resistan a los embates de los poderes arbitrarios que intentan el control y el dominio de las personas, de la naturaleza y de los productos y saberes generados a lo largo del tiempo por la humanidad.

La crisis sistémica que estamos viviendo por los desequilibrios en los ecosistemas y en las desigualdades sociales entre personas, así como los efectos derivados de la Covid-19, nos obliga a buscar otras maneras de desempeñar nuestro trabajo y desarrollar nuevos aprendizajes. Cada vez es más evidente la necesidad de cambiar el modelo actual de progreso para transitar hacia otro más sostenible para la vida de las personas y los territorios en los que habitamos. Ahora más que nunca nos vemos obligadas a desarrollar las capacidades para el pensamiento sistémico, anticipatorio, ético, estratégico, colaborativo, crítico y responsable, así como las capacidades para la solución de los problemas.

Si hemos aprendido algo con la pandemia del Covid-19 es la consciencia de pertenecer a la comunidad humana. Una política de la humanidad nos recuerda que el mundo está en cada uno de nosotros de la mañana a la noche. Estamos en este mundo y este mundo está en nosotros, y ahora descubrimos que este mundo está en crisis. Una política de la humanidad da a cada nación el sentido de la comunidad humana. Eso requiere que cada país, a través de la enseñanza escolar en todos sus niveles, dote a sus ciudadanos de la consciencia de pertenecer a la humanidad. Una política de la humanidad comporta la preocupación de salvaguardar indisolublemente la unidad y la diversidad humanas: el tesoro de la unidad humana es la diversidad humana, el tesoro de la diversidad humana es la unidad humana.

Por eso hay que conservar y ampliar todo lo que produce bienestar, salud y libertad, uniéndolo a todo lo que protege los derechos de las personas de todas las comunidades políticas y promueve el florecimiento de las capacidades humanas de todos los individuos del Planeta. La universidad debe formar buenos profesionales y enseñar cultura. Entiende por cultura el sistema de ideas vivas que cada época posee.

Esas que llamo ideas vivas o de que se vive son, ni más ni menos, el repertorio de nuestras efectivas convicciones sobre lo que es el mundo y son los prójimos, sobre la jerarquía de valores que tienen las cosas y las acciones: cuáles son estimables, cuáles menos.

Ante esas ideas vivas, el universitario tiene que adoptar una actitud crítica para analizar si está de acuerdo con ellas o tiene que rechazarlas porque no responden a las necesidades de su vida. A nuestro juicio son: el imperio de la economía; la globalización; la sociedad del conocimiento; la digitalización y la inteligencia artificial; la complejidad y el mestizaje de nuestras sociedades; las desigualdades; el desafecto de la ciudadanía hacia los poderes del Estado y hacia las instituciones que los detentan; la sostenibilidad de los sistemas económico, social y medioambiental; y los cuidados ante la fragilidad del mundo y la vulnerabilidad humana.

Con frecuencia, se olvida que todos los seres humanos somos interdependientes, que la dependencia es consustancial a la existencia humana, aunque se manifieste con especial contundencia en algunos momentos de nuestras vidas, como los inicios y los finales del ciclo vital, o cuando enfermamos o desfallecemos. Desde esta consideración, se cuestiona también la noción de dependencia a la luz de la emergencia climática, la reciente crisis sociosanitaria derivada de la CoVID-19, la destrucción de la biodiversidad y la enfermedad, y se invita a reflexionar en torno a un modelo de ciudadanía que incorpore las interdependencias, la fragilidad y la vulnerabilidad propias de todo ser humano.

El reconocimiento recíproco construye un tipo de vínculo que hace imposible la invisibilidad, el menosprecio y la indiferencia. El reconocimiento de la dignidad en cada ser humano nos motiva a buscar alianzas para sostener la vida y afrontar juntos la vulnerabilidad que compartimos. Nos sitúa más cerca de los asuntos cotidianos que nos preocupan como humanidad, y convierten la gobernanza en algo dirigido a crear las condiciones sociales, políticas, medioambientales y económicas para que podamos vivir vidas más humanas y respetuosas con la sostenibilidad.

Se trata de entender que demandar un modelo de democracia que esté a la altura de las necesidades reales de la ciudadanía, requiere democratizar el cuidado. Que las personas podamos ser cuidadas cuando lo necesitamos y cuidar de otras, cuando así lo demandan. Que el mercado, los individuos, las instituciones y administraciones públicas reorienten sus prácticas y directrices para hacer posible la sostenibilidad de la vida.

La ausencia de reconocimiento de nuestras interdependencias recíprocas no puede seguir manteniéndose. La desatención de los trabajos de cuidados implican una falta de democracia. El desprecio hacia los tiempos de reposición de los ciclos de la naturaleza o hacia los impactos de la contaminación y emisiones nocivas no son sino consecuencia de nuestra soberbia. Hemos de darnos cuenta de que las llamadas externalidades de nuestro metabolismo económico generan y son causa de la destrucción y la pobreza. Los modelos económicos que se apropian de lo que consideran recursos naturales gratuitos e infinitos están trasnochados.

Defendemos que la Educación ha de ser auténticamente inclusiva y ha de responder al desarrollo de las capacidades intelectuales y a la preocupación legítima de contar con las herramientas necesarias para el desarrollo laboral. Una educación universitaria auténticamente inclusiva no sólo ha de interesarse por el éxito laboral de su estudiantado, sino por promover el descubrimiento sincero de sus propios intereses, deseos, sueños y necesidades personales en relación al capital social que pueden crear a través del desempeño de su profesión.

Por lo tanto, su objetivo no ha de ser únicamente capacitar a las personas para su participación en el mercado laboral, sino formar personas con pensamiento crítico, capaces de sentirse parte de la humanidad y del planeta que habitamos, de reconocerse a sí mismas en relación con otras personas y de vincularse al mundo ocupacional y laboral desde la motivación, la responsabilidad y la propia realización.

Todas las personas necesitamos de un territorio habitable y de ciertas bases materiales para poder desarrollar nuestras capacidades para conseguir una vida lograda.

También deberíamos poder participar en las decisiones económicas que afectan a nuestras vida: tener conocimientos básicos para poder entender el mundo financiero actual y poder situarnos en él con criterio propio. La globalización de la economía, la importancia que ha adquirido el sistema financiero en los mercados internacionales y las estructuras de desigualdad social entre países y personas, hacen que la ciudadanía tenga dificultades para poder desempeñarse con criterios de equidad, transparencia y justicia.

Por eso, desde el paradigma de la sostenibilidad, se revindica una redistribución del uso del tiempo de forma que se priorice la atención solícita que necesitan las relaciones humanas y la construcción de la ciudadanía desde la corresponsabilidad. En definitiva, se pone en valor el reconocimiento de prácticas donde se dé importancia a la calidad frente a la cantidad, la complicidad frente a la competitividad y continuar creciendo éticamente desde un compromiso con las necesidades concretas de las personas individuales, escuchando sus voces con frecuencia silenciadas.

Desde la perspectiva de la ética del cuidado, se llama la atención sobre el hecho de que, estemos en uno u otro momento en la posición de recibir o dar cuidado, siempre necesitamos de ciertas condiciones materiales y físicas para poder florecer según nuestros intereses y necesidades.

En pleno siglo XXI, aún seguimos manejando relatos desfasados que se apuntalan sobre el ideal de una persona joven, independiente, que participa en el mercado laboral y consume lo que el mercado le ofrece. Se trata de una ilusión que poco tiene que ver con las personas concretas de cualquier condición, puesto que se piensa en un ser humano abstracto y abstraído de todo tipo de necesidades biológicas y afectivas. El ideal de autosuficiencia humana minusvalora la satisfacción cuidadosa de las necesidades de los más vulnerables que, sin embargo, tiene un gran impacto en la vida de las personas y en la economía real. Estas actividades no remuneradas contribuyen en alta medida a la economía de los países y el bienestar de su ciudadanía, pero resultan invisibles para las estadísticas económicas y de contabilidad nacional porque se desarrollan fuera del mercado.

Consideramos, sin embargo, que el cuidado es la gran riqueza invisible de las economías modernas, pero no se distribuye por libre acuerdo, sino por fuertes presiones sociales. El trabajo de cuidar pasa factura a quien asume la mayor parte de tareas de cuidado y atención, y le aparta del trabajo laboral.

Ante las necesidades, los hogares cuentan con sus propios recursos de tiempo de cuidado no remunerado. Esa es su riqueza y la riqueza invisible del país. Sin embargo, este recurso no es suficiente en muchas ocasiones, y han de obtener el cuidado que necesitan de los servicios públicos, el voluntariado o el mercado. Para adquirir cuidados mediante el mercado han de disponer de renta o de riqueza.

Es necesario abrir vías para reflexionar sobre las problemáticas actuales en donde el cuidado de las personas y del entorno sean tenidos en cuenta. Se considera urgente replantear los fines de las instituciones educativas en unas coordenadas que transformen los actuales efectos devastadores de la racionalidad instrumentalizadora. La participación de las universidades ha de incluir una trama extraordinariamente densa de pensamiento, afecto, reflexión y compromiso que ha sido menospreciadas hasta ahora. Este tipo de sabidurías ha de ser reconocido como creación cultural humana y volcada al conjunto del torrente del saber de la humanidad. Es nuestra responsabilidad ofrecer una formación universitaria que responda a los referentes normativos actuales, que reclaman que favorezcamos la calidad de vida y la inclusión social.

Se trata de provocar cambios/aprendizajes en el desarrollo personal y profesional del estudiantado de todas las titulaciones con un enfoque profundamente ético de transformación social. Pues si bien es deseable que las personas de cualquier condición puedan desenvolverse de manera efectiva en el mercado laboral, también es deseable que puedan desarrollarse según sus deseos, aspiraciones y necesidades individuales. Si realmente se quiere ir a la raíz de la actual precarización de la vida, las políticas públicas y las prácticas profesionales deberán incluir racionalidades que tradicionalmente han sido invisibilizadas.

Desde la perspectiva de la ética del cuidado, las paradojas que rodean al concepto de autonomía se abordan desde el convencimiento de la necesidad de la construcción de un sujeto ético centrado en el fortalecimiento de su propio criterio desde una perspectiva relacional como un elemento imprescindible. Cuando una persona sabe qué le motiva, cómo trabaja mejor y de qué manera puede dirigir su propia vida está en mejores condiciones para alcanzar una vida con sentido y contribuir a los retos del siglo XXI.

La soberanía en la toma de decisiones como individuos absolutamente autónomos es una falacia. Por eso, desde la ética del cuidado entendemos la autonomía como relacional. Significa una afirmación de sí mismo/a a partir del cultivo de la propia personalidad, sin caer en el mito de la autosuficiencia. Así, las personas maduras éticamente son aquellas que reconocen la vulnerabilidad humana en sí mismas y en las otras personas. Son conscientes de la necesidad de la reproducción cíclica de la vida para generar y regenerar la existencia humana y el resto del mundo de la vida.

Adoptar esta percepción no es fácil, menos en sociedades urbanas en las que las relaciones de ecodependencia e interdependencia están escondidas debajo del asfalto, las grandes superficies comerciales y las prisas. Occidente ha conformado desde la Ilustración una noción de progreso, que está profundamente inoculada en nuestros esquemas de pensamiento, que hace creer que es deseable, y posible, vivir como individuos aislados, emancipados de la naturaleza y de nuestros propios cuerpos; y, así desresponsabilizarnos del cuidado de los otros y de lo otro.

Me gustaría que la inversión en la educación estuviera acompañada por un compromiso más consistente orientado a promover la cultura del cuidado. Esta cultura, frente a las fracturas de la sociedad y a las inercias de la instituciones, puede convertirse en el lenguaje común que rompa las barreras y construya puentes. Un país crece cuando sus diversas riquezas culturales dialogan de manera constructiva: la cultura popular, la universitaria, la juvenil, la artística, la tecnológica, la cultura económica, la cultura de la familia y de los medios de comunicación.

Por consiguiente, es necesario forjar un nuevo paradigma cultural a través de un pacto educativo global para y con las generaciones más jóvenes, que involucre en la formación de personas maduras a las familias, comunidades, universidades, instituciones, religiones, gobernantes, a toda la humanidad. Un pacto que promueva la educación a la ecología integral según un modelo cultural de paz, de desarrollo y de sostenibilidad, centrado en la fraternidad y en la alianza entre el ser humano y su entorno.

EL PROBLEMA DEL MAL EN EL MUNDO Y SU CAUSA ÚLTIMA

En nuestra vida cotidiana, el mal es una realidad difícil de entender y vivir. Es un problema que muchos no resuelven nunca y otros solucionan responsabilizando a terceras personas o a causas ajenas a ellos mismos. Entre los creyentes se oye demasiadas veces esta lamentación: ¿por qué Dios lo ha permitido?, ¿por qué me castiga a mí?, ¿qué habré hecho?… Otras personas se plantean que si existe el mal es porque Dios no es todopoderoso o no es bueno… o no existe.

“El mal es una realidad que, en una o en otra forma, envuelve a los hombres y, en cierto modo, al universo entero” Así pues, se enfoca el problema del mal desde “una perspectiva estricta y exclusivamente metafísica”, esto es, el mal como realidad. Ni se pretende averiguar qué cosas son buenas y malas, ni tampoco determinar cómo ha de evitarse o de superarse el mal. Es importante aclarar que el bien y el mal no son opuestos entre sí, como si el bien fuera un valor positivo y el mal un valor negativo. Porque si se afirma que el mal es lo contrario del bien, también deberíamos aceptar que el bien es lo contrario del mal.

La realidad

Si constatamos que el mal es una realidad, será importante dilucidar “qué es y cuál es la realidad del mal”. Se va a estudiar por separado los cuatro tipos de mal que se pueden dar, de acuerdo con la estructura misma de la realidad; son los siguientes: el maleficio, la malicia, la malignidad y la maldad. Es muy importante recalcar que el uso que se hace de estas palabras es técnico, por lo tanto, nos debemos desprender del significado de estas palabras en su uso cotidiano y entenderlas estrictamente en los términos que se nos plantea.

a) El maleficio

Dentro de la terminología, denominamos maleficio a aquella categoría del mal que nos desequilibra a nivel físico o psíquico. Es, por tanto, la primera etapa o el primer escalón del mal.

Es importante que caigamos en la cuenta de lo que supone en cada ser humano su integridad psicobiológica y como ya ha quedado dicho, el maleficio siempre será una alteración del equilibrio psíquico y físico de la persona. Cada persona vive una realidad física y psíquica propia.

Las cosas a las que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida, los acontecimientos y realidades que nos toca vivir no son ni buenas ni malas. Es el modo en que las tratamos, nos relacionamos e interaccionamos con ellas, lo que las hace positivas o negativas, lo que les puede dar, por tanto, un sentido maléfico.

Podemos sufrir los maleficios consciente o inconscientemente. Cualquier acontecimiento tendrá una traducción negativa en nuestra vida en tanto que no seamos capaces de asumirlo o resolverlo de modo que no nos desequilibre como personas. En ese desequilibrio consiste lo que se designa como maleficio: “la presencia privativa de lo que tendríamos que ser por nuestra integridad psicobiológica y, sin embargo, no somos”.

b) La malicia

Dentro de las diferentes categorías del mal, la malicia es el aspecto más intransferible y personal de la maldad, ya que está ligado a nuestra propia libertad como personas y al uso que hagamos de ella.

Más allá de sus realidades físicas y psíquicas, el ser humano, dentro de los límites de su libertad, tiene la capacidad de escoger. Ahí está la grandeza de su dignidad. Desde este punto de vista, somos una realidad moral, en tanto que en el uso de nuestra libertad podemos elegir de un modo moral o inmoral.

Al ejercitar nuestra capacidad de elegir, estamos realizando un acto de carácter inequívocamente moral. Cuando usamos nuestra libertad para actuar causando el mal, nos estamos comportando de una manera maliciosa. La idea de malicia, tiene mucho más que ver con la intención, la voluntad que tenemos al realizar una acción, que con el resultado de la acción en sí.

La vida es un constante elegir y descartar opciones. Lo que va a determinar nuestra bondad moral o nuestra malicia es lo que hagamos de una forma coherente, conforme a unos postulados moralmente correctos o que, por el contrario, seamos incoherentes con esos postulados, o nos guiemos por unos postulados inmorales.

c) La malignidad

Siguiendo con las ideas desarrolladas anteriormente acerca del uso negativo de nuestra libertad como generadora del mal, hay que admitir que podemos usar nuestra libertad para inducir a otros a hacer el mal. Se describe como malignidad.

A través de este concepto damos un salto cualitativo en el mal uso de nuestra libertad, donde la elección negativa va más allá de nosotros mismos y arrastra a otros individuos hacia una actuación moralmente negativa. Así pues, se afirma que “naturalmente, el otro es libre o no de aceptar la incitación y, por consiguiente, de ceder o no a la malicia a la que le incito. Pero, aceptada por el otro, se convierte en malicia suya propia”.

El protagonista de la malignidad lo va a ser de forma reduplicativa, porque aparte de la malicia del acto propio de una persona desde su libertad, está la malicia que en este caso también produce el otro.

d) La maldad

El concepto de maldad encarna el mal compartido y producido por el grupo. Cualquier conducta o acción individual puede generalizarse adquiriendo una fuerza y dimensión mucho mayor que cuando era desarrollada por un solo individuo. Por consiguiente, una conducta maliciosa y la incitación a que otros la sigan (malignidad) desencadenan la maldad, hacer del mal un efecto colectivo.

Por tanto, la maldad es la dimensión social del mal. El mal que nos sobrepasa a nivel individual y adquiere dimensiones grupales. De modo que podemos observar la maldad dentro de la historia del ser humano. De hecho, es algo asumido por todos que, dentro de la historia de la humanidad, hay corrientes de retroceso, producto de la maldad, y también de progreso, por tanto, de carácter positivo, que nos hacen evolucionar hacia cotas de mayor bondad.

Las relaciones

El maleficio, la malicia, la malignidad y la maldad están interrelacionadas. Uno de los grandes males que ha marcado a lo largo de la historia y sigue marcando el devenir del ser humano, tanto en su colectividad como en el plano individual, es la xenofobia.

Todo comienza por el maleficio, entendiendo por tal una o varias circunstancias que nos desequilibran a nivel físico y, sobre todo, a nivel psíquico. Desde problemas de carácter puramente personal, hasta los derivados de la presión económica, laboral o social. El maleficio, la circunstancia personal o coyuntura negativa puede darse de muchas formas.

La incapacidad para dar una respuesta sana, coherente y madura al maleficio, puede abocarnos fácilmente a la malicia. Así pues, traduzco mis frustraciones y fracasos en actuaciones y actitudes negativas e injustas hacia los otros. Busco otras personas más débiles que yo. Y descargo en esos otros la responsabilidad de mis males, o los utilizo para desahogarme y resarcirme de mis derrotas y miserias personales.

Más tarde, doy el paso de la malicia (mis elecciones individuales moralmente negativas) a la malignidad, es decir, busco incitar a otros a que sigan mis pautas de conducta. Así pues, extiendo el mal, a la vez que me siento acompañado, más seguro y más legitimado, ya que, si otros hacen lo mismo que yo, de alguna manera yo me siento menos responsable de mi modo de actuar.

Y, finalmente, de la malignidad (mi intento por extender mi conducta maligna a otros individuos) a la maldad (el movimiento colectivo que asume, más allá de los individuos, las conductas inmorales), hay sólo un paso. En último término, responsables de la maldad, de la actuación colectiva inmoral, son todos los individuos que participan en ella. Obviamente, sin que lo anterior deje de ser cierto, también es verdad que no todos los individuos tienen el mismo grado de responsabilidad en la maldad colectiva final.

La causa última

Partimos de “que efectivamente hay un Dios creador y personal del mundo”. Supuesto esto, y como el mal existe en el mundo, es lícito preguntarnos por el problema del mal desde la perspectiva de Dios. Y articulamos su estrategia a través de tres preguntas a las que intentará dar respuesta:

Primero: en tanto que Dios es causa universal del mundo, y en el mundo tiene el mal una realidad, ¿es Dios causa del mal? Segundo: Dado que no lo fuera, y supuesto que el mal existe, ¿es, cuando menos, aceptado por Dios? Tercero: supuesto que no lo fuera, ¿cuál es entonces la razón de ser del mal?.

a) ¿Es Dios la causa del mal?

En primer lugar, tendremos que entender que toda la realidad es creada, es finita y procede sólo de Dios y es para Dios su gloria. Sin embargo, gloria no significa una especie de paseo triunfal de Dios por el Universo como el de un general o jefe de Estado … Aquí la gloria es pura y simplemente la realidad misma existente, en tanto que finita. Podemos comprender, desde una visión antropomórfica, que la realidad creada supone para Dios una satisfacción, el orgullo por aquello que ha surgido de sus manos y, por tanto, es la realidad creada su propia gloria.

Se insiste en que “la realidad finita, en tanto que, producida por Dios, tiene el sentido de ser gloria y la condición de ser un bien”. Por tanto, “la realidad creada: no sólo es esencialmente buena, sino que su bondad consiste pura y simplemente en ser realidad”. Porque lo que Dios ha querido es que nosotros mismos seamos capaces de constituirnos en lo que vamos siendo. La libertad es la participación finita en la grandeza e independencia de Dios. Sin embargo, es esa libertad la que da pie a la malicia y malignidad y, en último término, a la maldad. Por tanto, ya podemos ver que Dios de ninguna manera es causa del mal.

b) ¿Acepta Dios el mal?

Se plantea el problema de la razón de ser del mal desde la perspectiva individual: razón biográfica del mal y desde la perspectiva social y colectiva: razón histórica del mal.

El ser humano desde que nace se va desarrollando como persona. En ese crecimiento que cada persona experimenta, el maleficio juega un papel importante. Porque, a pesar de que el maleficio sea o nos produzca un mal, una limitación o un sufrimiento, nos supone una serie de problemas cuya resolución nos puede hacer crecer, si sabemos buscar las respuestas adecuadas a los conflictos que se nos plantean. Así pues, se trata de un mal que nos da opción a crecer y a alcanzar un bien superior.

Del mismo modo, la malicia nos enfrenta a una disyuntiva de carácter moral que nos hace evolucionar como personas, a través de optar dentro de nuestra libertad por una posibilidad u otra.

Además de la influencia que pueden tener tanto el maleficio, como la malicia en nuestra vida, el hecho que Dios los permita, testimonia bien a las claras que las personas somos dueños de nuestros actos. La libertad real de las personas nos permite tener un carácter de realidad moral, en tanto que tenemos capacidad de elección en uno u otro sentido. Por consiguiente, se establece que Dios no acepta el mal, pero lo permite, y esa permisividad está motivada por la naturaleza del ser humano, como agente libre y con responsabilidad moral.

c) ¿Cuál es la razón de ser del mal?

Por consiguiente, podemos llegar al convencimiento que, “por donde quiera que se le tome, como maleficio, como malicia o como maldad, el mal tiene su razón de ser en estar ordenado precisamente a un bien superior”. Ahora bien, nos podemos preguntar: ¿se limita Dios a aceptar el bien y a permitir el mal? De hecho, no es así. Dios no se ha limitado a testificar su conformidad con el bien y a permitir el mal, sino que precisamente desde Cristo ha querido incorporarse personalmente al curso de la historia de la humanidad.

Dios no hubiera permitido jamás el mal si no hubiera tenido ante sus ojos la posibilidad y la realidad decidida de una Encarnación y de una Redención. En este sentido, el bien no simplemente es un bien, sino que es una condición distinta del hombre, es justamente gracia. Y correlativamente, el mal no consiste simplemente en malicia, sino en pecado. Por lo tanto, el dualismo del bien y del mal es un dualismo entre gracia y pecado, entre seguir la gracia de Cristo y apartarse de él por el pecado.

la Encarnación no solamente ha tenido el carácter de un merecimiento estricto de la gracia para la humanidad, sino que ha tenido el carácter de un merecimiento y de un triunfo definitivo del principio del bien sobre el principio del mal.

d) Conclusión

Así pues, podemos concluir que la reflexión realizada sobre el problema del mal nos permite reconciliar el compromiso de Dios con el respeto a la libertad humana, por un lado, y con la salvación de la humanidad, por otro. Y, sobre esta base, se nos invita a entender los diferentes aspectos del mal, tal como se dan en nuestra realidad individual y colectiva, poniendo el énfasis en el ejercicio de nuestra libertad y la posibilidad de que mediante la superación del mal, nuestro proyecto vital y nuestra realidad moral se desarrolle de una manera más plena.

Guerreros de la desinformación la intoxicación

Situaciones Difíciles y Conflictivas

Cuando escribo no consiste en otra cosa que intentar echar algo de luz, aunque sea con un candil, al bosque de palabras que nos cubre. La estrategia de la tensión

Todos hemos leído y oído la nueva ley de seguridad nacional y el poder que se otorga el gobierno sin necesidad de autorización judicial alguna y poder cerrar, sancionar, a lo que llaman “desinformación” y ahí tenemos la feroz campaña contra lo youtubers, y los ya canales de disidentes cerrados en YouTube.

¿Creéis es una machada de este gobierno?, pues no, esto está sucediendo en todo el mundo occidental obedeciendo órdenes los gobiernos.

El Foro Económico Mundial (FEM) anuncio que ha reclutado a cientos de miles de “guerreros de la información” para controlar internet, vigilando las redes sociales y los foros en busca de “desinformación” y contenidos conspirativos que luego serán cerrados sistemáticamente.

Antecedente:

En este blog son varios…

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Diez años después del discurso de Putin, que marcó el comienzo de un mundo multipolar. «EE.UU. llegó demasiado lejos»

Situaciones Difíciles y Conflictivas

El discurso que el presidente ruso Vladímir Putin dio en febrero de 2007, en la Conferencia de Seguridad de Múnich marcó un hito en la historia moderna.

Muchos consideraron esa famosa intervención como un momento de inflexión “profética” en las relaciones entre Rusia y Occidente. Aquel día, Putin expresó su postura sobre los puntos clave de la política mundial, criticó duramente el modelo del mundo unipolar, la política exterior de EE.UU., el uso injustificado de la fuerza contra otros países y la expansión de la OTAN hacia la frontera rusa.

Los acontecimientos posteriores en Georgia; el golpe de Estado en Ucrania, financiado por Occidente, OTAN y EE.UU; y el deseo de arrastrar a ambos países a la Alianza Atlántica a toda costa llevaron a nuevos conflictos y a una profunda crisis en la seguridad global. Los múltiples intentos de Moscú de negociar las reglas del juego fueron en vano.

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LA FILOSOFÍA EN LA EDUCACIÓN

El nuevo decreto de Educación abre la caja de pandora sobre la Filosofía. Una asignatura que perderá peso.

Defender la educación pública y de calidad no es solo defender un derecho fundamental, es defender el futuro de millones de estudiantes; recortes que generan desigualdad y no permitamos que destruyan algo tan esencial como la educación.

Los años de recortes y desvíos a centros privados sostenidos con el dinero de todos han ahogado la educación pública española. Ocho millones de escolares conviven con situaciones en las que es muy difícil desarrollarse, mientras otros cuentan con todas las facilidades. La educación pública en nuestro país está pasando por uno de los peores momentos de la democracia. Los innumerables recortes y desvíos que ha ido sufriendo en los últimos años en favor de la educación concertada privada han hecho saltar por los aires uno de los pilares básicos de cualquier estado de derecho, la educación. Ratios de alumnos altísimas, falta de profesorado, materiales y aulas en mal estado o inexistentes, metodologías obsoletas… Durante las últimas décadas todos los expertos han dado la voz de alerta sobre el cada vez más ruinoso estado de la educación pública, pero ha sido una crisis sanitaria mundial la que ha puesto de manifiesto lo que muchos denunciaban: todo tiene que cambiar para que las próximas generaciones puedan recibir una educación de calidad y adecuada a los tiempos. En nuestro país, la gran mayoría de la población es atendida por las escuelas públicas, donde el gasto por alumno es menor que en las privadas, mientras un 33% de la población escolar, especialmente las familias de renta superior a la mediana del país, van a escuelas privadas sostenidas con fondos públicos gracias a los llamados ‘conciertos educativos’. El estudio PISA de 2018 alertaba sobre los centros que concentran a los alumnos en desventaja, que tienen peores dotaciones de profesorado, de medios digitales y materiales. La atención a la diversidad, la prevención del abandono, la reducción de ratios, la inclusión y la formación del profesorado son fundamentales para la calidad educativa, y la única manera de garantizarlos es una enseñanza pública fuerte. La pandemia ha mostrado que la brecha en educación se agranda para las niñas y los niños de familias con menos recursos, que apenas han tenido acceso a la educación durante el estado de alarma y no son capaces de conectarse online si se producen confinamientos. La CSIF pide un plan de inversión de 4.200 millones de euros, y la organización Save the Children reclama un ‘plan Marshall’ con una inversión de 5.000 millones de euros. Pero hay que ir más allá: exigir que la inversión en España alcance, como mínimo, el 4,7 % del PIB de nuestro país, igualando así la media europea. Debemos defender una educación pública y de calidad.

El plan previsto en la LOMLOE para Filosofía se ha cumplido. La Filosofía no desaparece, aunque no cumple los compromisos del Gobierno adquiridos en la comisión de Educación del Congreso en 2018 con el colectivo de profesores que imparten esta asignatura. El Gobierno finalmente ha eliminado la asignatura como optativa del curso de cuarto de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), pero en su lugar estará en primero y segundo de Bachillerato. Además, se ha incorporado la asignatura obligatoria de Valores Cívicos y Éticos en la ESO, donde también se incorporarán nociones de Filosofía, según el Real Decreto Ley para el nuevo currículo de ESO aprobado este martes.

Los cambios del Gobierno han generado muchas críticas y dudas.

¿Desaparece la Filosofía de los centros educativos?

No desaparece, pero ya no es una optativa de oferta obligatoria para cuarto de la ESO, y se incorporará como obligatoria en los dos cursos de Bachillerato, según ha informado el Ministerio de Educación a Público. Además, los contenidos de filosofía se incluirán en la asignatura obligatoria para la ESO conocida como Educación en Valores cívicos y éticos. Esta asignatura tiene tres bloques y uno de ellos está dedicado íntegramente a cuestiones éticas-filosóficas.

¿Cómo se va a dar Filosofía en cada etapa educativa?

En Primaria es obligatoria la asignatura de Educación en Valores Cívicos y Éticos. Debe impartirse en quinto o sexto y deciden las comunidades autónomas en cuál de los dos cursos. La parte de Ética es filosofía, según argumenta Educación.

En ESO era optativa con la anterior norma, la ley Wert. Con la LOMLOE es obligatoria para todos los alumnos la asignatura de Valores Éticos y Cívicos, que debe impartirse en un curso a determinar por las comunidades autónomas.

En el currículo de Bachillerato, previsto aprobar la semana próxima en Consejo de Ministros, se incluye Filosofía como asignatura obligatoria en todos los bachilleratos (Ciencias y Tecnología, Humanidades y Ciencias Sociales, Artes en sus dos variantes, y General). En primero se estudiará Filosofía y en segundo Historia de la Filosofía, en todos ellos.

La comunidad educativa, contra la eliminación de la Filosofía en la ESO: «No quiere formar auténticos ciudadanos»

El PSOE, saltándose el acuerdo que suscribió, elimina la asignatura de la educación secundaria. Ahora, la comunidad educativa se moviliza para revertir este cambio. Critican que sin la Filosofía no se puede entender qué es ser ciudadano, la más importante en el ordenamiento constitucional.

¿Las comunidades pueden incluir Filosofía en la ESO?

Sí. Las comunidades autónomas pueden optar por mantener la asignatura de Filosofía como optativa en la ESO. Esto es porque el Consejo de Ministros ha aprobado el 60% del currículo (50% en el caso de las CCAA bilingües). El otro 40% deben fijarlo ahora las CCAA (50% en el caso de las bilingües).

¿Cuánto tiempo de horario escolar se destinará a Filosofía?

Según Educación, «la presencia de la Filosofía, en la comparativa internacional, en sus diversas asignaturas, es en España la más numerosa». «No hay otros países de nuestro entorno donde haya dos asignaturas comunes de al menos 3 horas semanales —es decir un 10% del horario escolar— de Filosofía en Bachillerato o enseñanzas que conducen a la Universidad», sostiene el departamento.

¿Los cambios afectarán a las plantillas de profesores?

Educación asegura que no, aunque Esperanza Rodríguez Guillén, vicepresidenta de la Red Española de Filosofía, explica a Público que sí pueden afectar y que dependerá de lo que hagan las comunidades por aumentar el horario destinado a Filosofía.

¿Por qué ha sido una decisión tan criticada?

Se critica que la asignatura desaparezca de la ESO «a pesar de que en el parlamento se aprobó en la comisión de Educación que existiese una Ética obligatoria en cuarto de la ESO para todo el mundo». «El Gobierno ha incumplido el mandato parlamentario. De ahí el gran enfado. Salió por unanimidad en octubre del 2018». Esto, de hecho, también lo criticó el diputado de Unidas Podemos, Javier Sánchez Serna, por las redes sociales.

Se ha intentado por activa y por pasiva que el PSOE cumpliera el compromiso de garantizar la presencia de la Filosofía en los planes de estudio. Se consiguió para el Bachillerato, pero finalmente eliminan la filosofía de la ESO. Se equivocan.

El decreto no soluciona el problema que generó la ley Wert, que suprimió la Ética porque incorporó una alternativa a la Religión con la asignatura de Valores Éticos. «Como protestamos mucho por esto, nos dieron una optativa, Filosofía, que los centros pueden ofrecer pero no están obligados. Ahora hay comunidades que esta materia la dejaban como obligatoria como Castilla-La Mancha».

Y, en esta línea, indica que «todo va a depender de las comunidades». «Habrá quien incluya optativa como filosofía, otras que darán ética… Han lanzado Filosofía a los pies de las comunidades y en algunos sitios saldrá bien y en otros no».

LAS SOCIEDADES SECRETAS

Orden de los Templarios

Fundada en Jerusalén en 1119 por nueve caballeros, la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón fue la sociedad secreta más popular y poderosa de la Edad Media, su objetivo era proteger a los peregrinos que viajaban a Tierra Santa, garantizando la seguridad en la ruta entre Jerusalén y Europa. La ciudad había sido conquistada por los cruzados en 1099, era prácticamente una isla rodeada de musulmanes. La solución propuesta por el caballero francés Hugo de Payns, complació al rey de Jerusalén, Balduino II, que consistía en crear una fuerza militar subordinada a la Iglesia, pues hasta ese momento había monjes de un lado y caballeros del otro. En el año 1129, la orden recibió la aprobación del Papa en el Concilio de Troyes, siendo considerada una tropa de élite, subordinada a la Iglesia Católica, formada por hombres (frailes) que, además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, también juró defender los lugares de la cristiandad y, si fuera necesario, liquidar a los infieles. Esta causa, que debe considerarse noble, no tardó en desenmascararse, pues en 1139, tras la consagración definitiva, una bula papal (sello sello) eximía a los templarios de la obediencia a las leyes locales, quedando subordinados únicamente al ‘sumo pontífice’. Con tal poder en sus manos, se produjeron una serie de abusos hasta que la organización cometió un error imperdonable, que fue la pérdida de Tierra Santa, reconquistada por los musulmanes. Con la expulsión de los cristianos en 1303, los templarios cayeron en el descrédito del papa Clemente V quien, junto con el rey de Francia, Felipe (el Hermoso), optó por la destrucción de la Orden del Temple (Orden de los Templarios). El 13 de octubre de 1307, la mayoría de los templarios fueron arrestados en una operación secreta realizada por la Guardia de Felipe y en 1312 fue extinguida por el Concilio de Vienne, sin embargo, algunos frailes habrían reconstruido en secreto la orden. Al término de su extinción, quedó como acto la ejecución de Jacques de Molay, el último Gran Maestre de los Templarios. La participación de la Orden en eventos de la historia: «Santo Grial, Arca Perdida, Tesoros del Templo, Maldición de Molay». Los Templarios de la actualidad no son muy diferentes a los Templarios de 1312, siguen casi todos los códigos impuestos por Hugo de Paynes y siguen siendo obedientes a la Iglesia Católica.

Masonería

La palabra masonería proviene del francés y significa maçonnerie (albañilería), es una organización secreta que agrupa a individuos conocidos como ‘lodges’ (tiendas). La institución se describe a sí misma como: un bien religioso filantrópico, filosófico, simbólico, con el fin de impulsar el progreso moral e intelectual de los individuos, con el precepto de las organizaciones fraternas. Desde el siglo XIX, los historiadores masónicos han buscado los orígenes del movimiento en una serie de documentos similares conocidos como «Manuscritos Masónicos», que datan desde alrededor de 1425 hasta principios del siglo XVIII. La mención de pertenecer a un taller de artesanos especializados, lo relacionan con una historia de la mitología a los deberes de sus costumbres, por lo que se deben tomar juramentos de fidelidad al entrar, siendo posible sólo para hombres mayores de 21 años, designados por un hermano masón, siendo así famosa por reunir mentes inquietas, brillantes y especialmente influyentes. Los grados de masonería tienen tres niveles de ‘gremios de artesanos medievales’, a saber: «aprendiz», «compañero» y «maestro albañil». La primera «Gran Tienda de Londres y Westminster» (más tarde llamada «Gran Tienda de Inglaterra») se fundó el día de San Juan, el 24 de junio de 1717. La masonería tuvo una influencia decisiva en los principales acontecimientos mundiales, en particular en la «Revolución Francesa y la Independencia Americana». Entre los miembros estadounidenses más distinguidos se encuentran Benjamin Franklin y George Washington. Muchos argumentos ‘islámicos antimasónicos’ están estrechamente relacionados con el ‘antisemitismo’ (odio a los judíos) y el ‘antisionismo’ (objeción a un país), aunque se hacen otras críticas, la vinculación de la masonería con Al-Masih ad -Dajjal (el falso Mesías en las Escrituras Islámicas). Los registros conservados de la Reichssicherheitshauptamt (Oficina Central de Seguridad del Reich) muestran la persecución de los masones durante el «Holocausto», con Hitler creyendo que los masones ayudaron a los judíos al conspirar contra Alemania. Aún sin ejercer hoy la fuerza e influencia que marcó la institución de la historia, detrás de las cuatro paredes y sin ventanas (características de las tiendas masónicas) se siguen reuniendo: empresarios, abogados, formadores de opinión que siguen los principios de libertad, democracia, igualdad, fraternidad, buscando la superación intelectual.

Illuminati

En contra de la Iglesia y la monarquía, la Orden de los Illuminati, o simplemente Illuminati (plural de la palabra latina “illuminatus”, «iluminado»), fue fundada por el alemán Adam Weishaupt (1748-1830) profesor de Derecho Canónico y filosofía práctica en la “Universidad de Ingolstadt”, que se autoproclamó con el nombre simbólico de ‘Spartacus’. Históricamente, el nombre de la institución se refiere a los «Iluminati bávaros», una sociedad secreta de la era de la Iluminación fundada el 1 de mayo de 1776. Los objetivos de la sociedad eran oponerse a la superstición, el oscurantismo, la influencia religiosa (dominio jesuita de la Iglesia en Roma) en la vida pública y los abusos del poder estatal. Weishaupt formó un grupo de conspiradores que supuestamente traerían de vuelta la fe pura de los mártires cristianos. Los cinco iniciados: Adam Weishaupt, Max Merz, Anton von Massenahusen, más tarde un estudiante de Munich llamado Franz Xavier von Zwack y un barón protestante de Hannover llamado Adolf von Knigge, continuaron difundiendo la doctrina por toda Alemania, lo que no agradó al gobierno. Los Illuminati empezaron a sufrir la represión y Weinshaupt acabó huyendo del país en 1784, poniendo fin a la trayectoria de la controvertida organización. La pirámide con el ojo que todo lo ve en el Gran Sello de los Estados Unidos se considera un símbolo de la organización. Los Illuminati todavía están activos y trabajando entre bastidores para instituir un gobierno global llamado «Nuevo Orden Mundial».

Rosacruz

La Inquisición, en la Edad Media, no desaprovechaba la oportunidad de arrojar a la hoguera a todo aquel que se atreviese a cuestionar los dogmas católicos, por lo que, para evitar ese destino, los miembros de la Rosacruz prefirieron no correr el riesgo y afirmaron el título de «sociedad secreta». Interesados en descubrir más sobre los profundos misterios religiosos, los miembros recurrieron a las más diversas fuentes – Gnosticismo (buscando el conocimiento fuera de lo que decía la Iglesia) – Cábala (misticismo judío) – Esoterismo islámico, aún en filosofía, mitología egipcia, astrología y alquimia. Mientras algunos afirman que su creación data del año 46, en Alejandría, la teoría más famosa vincula el surgimiento de la sociedad al monje La Inquisición, en la Edad Media, no desaprovechaba la oportunidad de arrojar a la hoguera a todo aquel que se atreviese a cuestionar los dogmas católicos, por lo que, para evitar ese destino, los miembros de la Rosacruz prefirieron no correr el riesgo y afirmaron el título de «sociedad secreta». Interesados en descubrir más sobre los profundos misterios religiosos, los miembros recurrieron a las más diversas fuentes – Gnosticismo (buscando el conocimiento fuera de lo que decía la Iglesia) – Cábala (misticismo judío) – Esoterismo islámico, aún en filosofía, mitología egipcia, astrología y alquimia. Mientras algunos afirman que su creación data del año 46, en Alejandría, la teoría más famosa vincula el surgimiento de la sociedad al monje Christian Rosenkreuz, nacido en 1378, en Alemania, que habría vivido en el siglo XIV y fundado la primera Orden en Europa, a los 16 años viajó a Oriente Medio (Damasco, Egipto y Marruecos) y estudió para difundir lo aprendido de los maestros musulmanes de las artes ocultas. Para celebrar sus rituales secretos, al regresar a Alemania, Rosenkreuz construyó la “Casa Sancti Spiritus”. Tras su muerte, el movimiento perdió fuerza y desapareció. En el siglo XVII, su tumba fue encontrada por el pastor luterano Johann Andreae, quien, interesado en la historia, publicó tres manifiestos contando cómo Rosenkreuz había adquirido su sabiduría secreta, solo revelada a los iniciados. Los tres manifiestos escritos por Andreae se denominan: Fama Fraternitatis Rosae Crucis, Confessio Fraternitatis Rosae Crucis y Las nupcias químicas de Christianus Rosencreutz. Estos documentos presentaban al mundo la idea rosacruz, cuyas prácticas tenían por objeto librar a los hermanos humanos del error y de la muerte. Los textos ganaron mucha popularidad en Europa y hoy en día, varias organizaciones dicen ser herederas de la hermandad inicial y tienen su propio método de transmisión de las enseñanzas. Por ejemplo, Amorc (Orden Rosacruz Antigua y Mística), fue fundada en los EE. UU. en 1915 y es probablemente la más grande de las Órdenes, con Organismos Afiliados (así llamados) en todo el mundo. Actualmente, el cargo más alto lo ocupa el francés Christian Bernard, con el título de “Imperator”, dirige la organización desde la sede mundial, en Estados Unidos. En Brasil, el comando está a cargo de la Gran Logia de Lengua Portuguesa, del Gran Maestre Hélio Marques y con sede en Curitiba, que también atiende a Portugal, Angola y Mozambique. Hay más de 300 mil registrados en aproximadamente 300 Organismos Rosacruces brasileños. Cualquier persona mayor de 16 años puede aplicar. La inscripción se realiza en línea y se cobra una tarifa trimestral. Amorc envía periódicamente folletos denominados Monografías Oficiales con los temas propuestos para su posterior estudio. El hermano o hermana, así llamados los hombres y mujeres de la orden, deben estudiar en un lugar de la casa especialmente preparado para ello, llamado Sanctum (pero no tiene connotación religiosa). Quien quiera puede complementar el aprendizaje en las reuniones de una Organización Afiliada. El estudio de Amorc se divide en 12 grados y su conteo solo comienza después de un año de investigación y participación en la Orden. En promedio, toma alrededor de nueve años completar sus estudios y llegar a la “Sección Iluminada”, el grado más alto, que tiene reuniones exclusivas.

Grupo Bilderberg

De hecho, este grupo no se denomina como sociedad secreta ‘específicamente’, pero puede ser considerado así por las prácticas y combinaciones secretas que se vienen realizando desde 1954, reuniendo a diversos individuos que pertenecen a la clase social alta y que se consideran muy influyentes, uniéndose para discutir diferentes aspectos, que nunca fueron revelados, creando un secreto absoluto.

Conclusión

“Comprobamos entonces que la mayor influencia de estas sociedades secretas en la humanidad, aún hoy, se relaciona principalmente con la política, y siempre con la búsqueda de altos poderes para implementar sus sistemas o ideas, sin importar las consecuencias”.

¿Por qué acabar con la globalización?

Situaciones Difíciles y Conflictivas

Pekín se encuentra en una encrucijada: no debe alterar la estabilidad comercial, pero ello tampoco puede ser tan permisivo con Washington, porque su próximo paso puede ser aún más ambicioso.

Que los EE.UU., cambian las reglas del juego cuando les conviene no es ningún secreto. Que no respeta los tratados que firma tampoco.Que creo el terrorismo yihadista «Brzezinski» y apoyo golpes de estado «Boltón» tampoco, ellos mismos lo confesaron.

Pelosi rompe elacuerdo de 1979 en el que EE.UU. reconoce a una sola China, cuya capital es Pekín, Taiwán esexpulsado deNaciones Unidasy se establece que no puede haber visitas oficiales de funcionarios internacionales a la isla, sino únicamente encuentros de carácter privado. Ahora en cambio, la representante estadounidensedice a Taipei: «Queremos que el mundo los reconozca».

Expandió la OTAN hacia el este, rompiendo acuerdos tácitos con Rusia, en esta ocasión el mensaje es el mismo: Washington quiere cambiar…

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